Leyenda del Túnel de Tula

Durante la época de la colonia, en México había catacumbas y túneles que servían para distintos fines, tanto para tumbas e inscripciones como rutas de escape en caso de ataque o guerra. Se dice que estas construcciones subterráneas abundaban en todos los pueblos de la Nueva España, y Tula no es la excepción.

Aunque la existencia de estos túneles no esta confirmada, hay gran cantidad de leyendas y relatos sobre como eran, hasta donde llegaban y que había en ellos.

Hay quienes dicen que el túnel llegaba a la zona arqueológica, hasta lo que actualmente son los restos del templo. Esta historia la sustentan relatos de los constructores, que, hace algunos años, en la construcción del Bulevar Tula- Iturbe, durante una excavación, el suelo se derrumbo y dejo al descubierto una "pequeña cueva", que seguía en dirección a la zona arqueológica, por mas de 20 metros.

Después de 70 años, cuenta Don Fernando de Oviedo Almanza  que por el año 1926 cuando era monaguillo de la catedral, al pie de las gradas del altar mayor, había una tapa que cubría el acceso a una escalera de madera de 4 metros hacía un túnel de 3 metros de altura y 4 metros de ancho. 
 
Al introducirse con la ayuda de velas se sentía una pequeña ráfaga de viento que amenazaba con dejarlos en la oscuridad, dando vuelta a la derecha, a la altura de la antigua entrada, había tumbas de 50 cm de altura en algunas de ellas se podían observar sacos de yute con restos de esqueletos.
 
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